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Greenpeace: sitio no oficial: 2007

lunes, 31 de diciembre de 2007

Cientos de personas devuelven ballenas enlatadas al gobierno Danés

Cientos de personas devuelven ballenas enlatadas al gobierno Danés
06 marzo 2007

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Cientos de personas devuelven ballenas enlatadas al gobierno Danés

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Buenos Aires, Argentina — La organización ambientalista reunió a cientos de personas frente a la embajada de Dinamarca en Buenos Aires para protestar por la postura danesa a favor de la caza de ballenas.
Unas trescientas personas, entre activistas de Greenpeace, socios, voluntarios y simpatizantes de la organización se reunieron este martes frente a la embajada de Dinamarca en Buenos Aires para entregar al representante del gobierno danés latas con "carne de ballena", en alusión a la postura anti conservacionista que mantiene ese país dentro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

El objetivo de la protesta fue lograr que el gobierno danés cambie su voto dentro de la CBI y abandone el respaldo que le dio a Japón en junio de 2006 cuando aprobó una declaración que determina que la moratoria internacional a la caza de ballenas existente no está en vigencia y que las ballenas son responsables del colapso de las pesquerías.

Esta protesta surgió de una idea que un integrante del I go (Yo voy) dejó en la página de la comunidad virtual creada por Greenpeace para defender a las ballenas. El I go nació como una nueva forma de hacer campaña en la que todos aquellos que los deseen pueden planear y llevar adelante sus propuestas para salvar a las ballenas.

El próximo mes de mayo, en Alaska, se llevará a cabo la reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) (1) en la que se discutirá acerca del futuro de los cetáceos y de la posibilidad de reabrir la caza comercial. "No podemos permitir que Dinamarca, al igual que otros treinta países, vuelva a votar una declaración que conspira contra la conservación de estos mamíferos", declaró Nicolás Schifman, vocero de la organización ambientalista.

En la última reunión de la CBI, Japón estuvo a un voto de lograr la reapertura de la caza comercial de ballenas debido a la presión que ejerció sobre los países chicos integrantes de la CBI a quienes sobornó para lograr su voto a en contra del conservacionismo.


NOTAS AL EDITOR

(1) La Comisión Ballenera Internacional (CBI) fue creada en 1946 por los países firmantes de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas con el propósito de "garantizar la conservación adecuada de las poblaciones de ballenas y, de esta manera, hacer posible el desarrollo ordenado de la industria ballenera". Hoy posee más de 70 países miembros.
— Greenpeace Argentina

domingo, 30 de diciembre de 2007

Sobre Nosotros

Greenpeace nació en 1971, de una forma muy espontánea. Un grupo de activistas antinucleares canadienses, algunos cuáqueros y objetores de conciencia estadounidenses que se habían refugiado en Canadá para no participar en la guerra de Vietnam, formaron una pequeña organización llamada "Don't make a wave" ("No hagas olas")
Este grupo protestaba contra las pruebas nucleares que los EEUU llevaban a cabo en el archipiélago de Amchitka (Alaska), al norte de Canadá. El nombre del grupo hacía referencia la posibilidad de que, al ser una zona sísmicamente inestable, las pruebas atómicas que allí se realizaban pudiesen provocar un maremoto.

Después de llevar a cabo otro tipo de iniciativas, decidieron por fin fletar un viejo pesquero, el Phillys Cormack, y viajar con él a la zona donde debía tener lugar la prueba nuclear, para impedir con su presencia física que la bomba fuese explosionada. Para este viaje, rebautizaron al barco con un nuevo nombre, que resumía la filosofía del grupo:

Greenpeace "Queremos paz, y queremos que sea verde" manifestaba uno de los tripulantes a la prensa antes de zarpar de Vancouver (Canadá) para dirigirse a Amchitka, un lugar de gran valor ecológico por las importantes colonias de aves marinas que alberga.

El viaje fue un desastre. Los improvisados marineros pasaron la mayor parte del tiempo mareados, las disputas internas por asuntos domésticos fueron frecuentes, y finalmente el error de no prestar suficiente atención a los trámites burocráticos legales dió la oportunidad a los guardacostas estadounidenses de detener al barco cuando estaba a punto de alcanzar su destino, basándose en el incumplimiento de algunas formalidades menores que la tripulación había pasado por alto. La prueba nuclear no se pudo impedir, pero, afortunadamente, no se produjo ningún maremoto.

Como acción directa, la expedición a Amchitka fué un fracaso. Sin embargo, como estrategia de campaña, resultó un éxito extraordinario. Dos periodistas que viajaban a bordo del Phillys Cormack transmitían por radio a sus redacciones todos los pormenores del viaje, y el público canadiense, ya de por sí motivado en contra de los ensayos nucleares americanos realizados junto a su país, encontró en el viaje de Greenpeace un catalizador para su protesta.

Alguien estaba haciendo algo activo para parar las pruebas atómicas. Decenas de miles de manifestantes bloquearon durante días las fronteras entre Canadá y los Estados Unidos, y este último país se vió forzado a anunciar que ésta era la última explosión nuclear que se llevaría a cabo en la zona. Amchitka es desde entonces una reserva ornitológica. Con este viaje Greenpeace aprendió muchas lecciones que ha venido aplicando y desarrollando desde entonces.

En los años que siguieron, distintos grupos independientes, sin ninguna conexión entre sí, tomaron el nombre de Greenpeace en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Por aquel entonces, David McTaggart, un antiguo hombre de negocios canadiense, se había convertido en un navegante inconformista que se rebelaba contra la decisión del gobierno francés de acotar 400 millas de aguas internacionales alrededor del atolón de Moruroa (en el Pacífico) para llevar a cabo sus pruebas nucleares. McTaggart se puso en contacto con el pequeño núcleo de activistas de Greenpeace en Nueva Zelanda y ofreció su velero, el Vega, para viajar a la zona prohibida e intentar impedir las pruebas nucleares previstas para 1972 y 1973. Este fue el inicio de la campaña de Greenpeace contra las actividades nucleares francesas en el Pacífico. David McTaggart se convirtió en una pieza clave de la organización, siendo presidente de Greenpeace Internacional desde comienzos de la década de los 80 hasta 1991.

No se puede decir que en los primeros años la colaboración entre los distintos grupos de Greenpeace fuese excelente. La relación entre ellos era más bien conflictiva, centrada en la discusión de cuál era el legítimo propietario del nombre del grupo. Las cosas empeoraron cuando, a partir de 1974, un sector de Greenpeace en EE.UU. y Canadá decidió iniciar la campaña contra la caza comercial de ballenas y, posteriormente, en 1976 contra la matanza de crías de focas en Newfoundland (Terranova, Canadá). La fracción antinuclear consideraba la defensa de los mamíferos marinos como un tema "suave" que debía dejarse para otro tipo de grupos. Estuvo a punto de producirse una escisión.

Mientras en América los conflictos internos debilitaban a Greenpeace, McTaggart, concentrado todavía en su lucha contra las pruebas nucleares francesas en el Pacífico, fundaba Greenpeace en Europa. Las primeras secciones se abrieron en el Reino Unido y en Francia. Pronto les siguió Holanda. La formación de Greenpeace en el viejo continente fue una fuerza determinante que permitió unir a todos los grupos existentes en el mundo bajo ese nombre y crear, en 1978, Greenpeace Internacional, unificando las áreas de campaña y la forma de actuación. Desde entonces, la organización ha evolucionado sin demasiados sobresaltos. Han sido años de experiencias, de aciertos y de errores, en los que la estructura interna y funcionamiento se han ido adaptando al ritmo de crecimiento de la organización, a la expansión geográfica y a la ampliación de los temas de campaña abordados.

Greenpeace es ahora la organización más grande del mundo, en la que se encuentran los logros mas impresionantes, cuenta con una flota de barcos y activistas que están dispuestos a dar su vida en favor del planeta.

Greenpeace en Argentina

La primera oficina de Greenpeace abierta en un país en vías de desarrollo, Greenpeace Argentina, hubo que afrontar nuevos retos.

La oficina central de Buenos Aires se inauguro oficialmente el 1 de abril de 1987, aunque había empezado a trabajar en febrero de 1986, cuando un grupo de voluntarios iniciaron los tramites burocráticos para registrar Greenpeace como Fundación sin fines de lucro.

En un País en que gran parte de la población tiene que esforzarse por llegar a fin de mes, era importante definir las prioridades y las campañas para que no fuese tachada de demasiado idealista. En consecuencia, se eligió el problema de los residuos tóxicos como motivo central, por que afecta directamente la calidad de vida de casi todos los Argentinos.

El primer paso fue iniciar un amplio programa de investigación. La información recogida permitió establecer los objetivos principales: lograr que se prohíba la producción, importación, venta y uso de los “doce sucios” (12 compuestos químicos usados en plaguicidas y nocivos para la salud) y presionar a favor de una legislación que ponga coto a los vertidos peligrosos.

En otro frente, el director de la campaña antinuclear. Estableció como objetivo bloquear la construcción del deposito nuclear de Gastre, en la provincia de Chubut, Patagónica Argentina.

Greenpeace Argentina espera lograr sus fines mediante la presión política, para que se prohíba la importación de residuos nucleares (en Gastre no se almacenarían solo residuos argentinos sino también de otros países). Greenpeace trabaja asimismo para alertar a la opinión publica sobre los riesgos del basurero nuclear.

Hoy Greenpeace en Argentina ha logrado no solo estos objetivos sino que también tiene una larga trayectoria en el marco de la defensa del medio ambiente.

viernes, 28 de diciembre de 2007

SANCIONARON LA LEY DE BOSQUES: Un millón y medio de argentinos lo hicimos posible

SANCIONARON LA LEY DE BOSQUES: Un millón y medio de argentinos lo hicimos posible
29 noviembre 2007



Demostración en el Congreso Nacional para reclamar por la Ley de Bosques

Demostración en el Congreso Nacional para reclamar por la Ley de Bosques
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Buenos Aires, Argentina — La organización ambientalista celebra la inclusión de la moratoria a los desmontes hasta que cada provincia realice su ordenamiento territorial y la obligatoriedad de efectuar estudios de impacto ambiental antes de aprobar un desmonte.
La Cámara de Diputados aprobó este miércoles la Ley de Bosques. Greenpeace celebró que la norma, apoyada por un millón y medio de argentinos, cuente con la suspensión a los desmontes hasta que cada provincia realice un ordenamiento territorial de sus bosques nativos. Además, establece la obligatoriedad de efectuar estudios de impacto ambiental y audiencias públicas antes de aprobar un desmonte, y protege los bosques utilizados por comunidades campesinas e indígenas.

La norma había sido aprobada en general hace quince días por el Senado, y suspendido su tratamiento en particular debido a la fuerte presión ejercida por algunos senadores de las provincias del norte que intentaron hasta última hora desvirtuar la moratoria que detiene los desmontes.

El miércoles pasado, 21 de noviembre, después de varios días de negociaciones, y gracias a la presión de cientos de llamados de la gente a sus despachos, los senadores aprobaron, artículo por artículo, la Ley de Bosques. Luego debió pasar a la Cámara de Diputados, ya que sufrió algunas modificaciones, como la creación del fondo de compensación a las provincias que cuiden sus bosques.

La Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos suspende la emisión de permisos de desmonte por un año para que cada provincia realice un ordenamiento territorial de sus bosques nativos. Cumplido ese lapso de tiempo, aquellas jurisdicciones que no hayan realizado el ordenamiento territorial no podrán autorizar desmontes ni aprovechamientos productivos en zonas boscosas.

Para realizar el ordenamiento territorial, la ley establece diez criterios ecológicos y categorías de conservación que apuntan a planificar las actividades forestales, agrícolas y ganaderas evitando la fragmentación y degradación del bosque nativo, y señala como prioritario cuidar a los bosques que actualmente ocupan y utilizan comunidades indígenas y campesinas.

La norma reconoce los servicios ambientales que brindan los bosques: conservación de la biodiversidad, del suelo y de la calidad del agua, regulación hídrica, fijación de emisiones de gases de efecto invernadero y la defensa de la identidad cultural. Además establece la obligatoriedad de realizar estudios de impacto ambiental y audiencias públicas antes de aprobar un desmonte, y prohíbe la quema a cielo abierto de los residuos derivados de desmontes o aprovechamientos de bosques.

“El ordenamiento territorial que establece la ley es esencial para solucionar la emergencia forestal en la que nos encontramos. La aprobación de esta norma es un gran avance en materia ambiental y salda una deuda pendiente”, declaró Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace.

La Ley de Bosques fue presentada el año pasado en la Cámara de Diputados por el diputado Miguel Bonasso e impulsada por Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas, como la Fundación Vida Silvestre Argentina, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y la Fundación Proteger, y fue apoyada por organizaciones sociales, como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) y la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas en Argentina (ONPIA) y del sector productivo, como la Asociación Forestal Argentina (AFOA).

A fines de 2006, se trató por primera vez en Diputados y en el mes de marzo de 2007, luego de una larga sesión, la Cámara Baja le otorgó la media sanción y la giró para su discusión a seis comisiones del Senado: Presupuesto y Hacienda, Legislación General, Justicia y Asuntos Penales, Industria y Comercio, Ambiente y Desarrollo Sustentable y Agricultura, Ganadería y Pesca.

La fuerte presión ejercida por los representantes de las provincias del norte, que se oponen a distintos artículos de la Ley impidió que se discutiera en las comisiones y que llegara a ser tratada en el recinto. A esto se sumó el parate en el que estuvo en Congreso durante el tiempo que duró la campaña electoral.

Debido al retraso en el tratamiento de la Ley, Greenpeace, junto a más de treinta organizaciones de todo el país impulsó la campaña “Un millón de firmas por los bosques”, con el objeto de sumar las adhesiones de los ciudadanos para exigir a los senadores el tratamiento de la Ley. El número previsto inicialmente se vio ampliamente superado y un millón y medio de personas sumaron su respaldo.

“La Ley de Bosques es un logro gigante para la defensa del medio ambiente, porque le pone un freno al avance descontrolado de las topadoras. Un millón y medio de argentinos lo hicimos posible: salvamos los últimos bosques nativos”, afirmó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

A principios del mes de octubre las organizaciones entregaron en el Senado las planillas que contenían las firmas junto con un petitorio formal para exigir la aprobación de la Ley de Bosques.

La presión de la gente hizo que, una semana más tarde, el presidente del bloque oficialista de la Cámara Alta, Miguel Ángel Pichetto junto con la Secretaria de Ambiente y Recursos Naturales, Romina Picolotti dieran una conferencia de prensa en la que el oficialismo se comprometió a tratar la Ley en la primera sesión posterior a las elecciones del 28 de octubre.

VER EL TEXTO COMPLETO DE LA LEY AQUI

— Greenpeace Argentina

jueves, 27 de diciembre de 2007

Cambio Climático

Cambio Climático


Se estima que en los próximos años, millones de personas a lo largo de todo el globo perderán sus hogares, sufrirán de hambre, escasez de agua y enfermedades debido al aumento de las temperaturas globales. Anualmente decenas de miles de personas mueren por los impactos del cambio climático, y de seguir así las perspectivas son alarmantes.

Energía y Clima

La actual actividad energética tiene enormes impactos: lluvias ácidas, contaminación de mares y suelos, destrucción de bosques, residuos radiactivos, el cambio climático global y el agotamiento de recursos no renovables.

El calentamiento global es una de las peores amenazas que enfrentamos: mayores eventos meteorológicos extremos como sequías, huracanes e inundaciones, expansión de enfermedades y cambios climáticos que pondrán en crisis a los ecosistemas de todo el planeta. Su origen es el uso de los combustibles fósiles: gas, petróleo y carbón. Es necesario un rápido abandono de esos combustibles. Greenpeace propone un cambio hacia las energías renovables y limpias.

La temperatura mundial correspondiente al año 2003 superó el promedio anual registrado entre 1961 y 1990, de conformidad con los registros de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).El presente valor hace del año 2003 el tercero más caliente, inmediatamente después del 2002 (+0,48ºC). El récord del año más caliente continúa siendo el ‘98 (+0,55ºC).

Las temperaturas se están elevando a escala global. Los 15 años más calurosos desde que se tiene registro (1867) han ocurrido desde 1980. Los tres años más calurosos han ocurrido en los últimos cinco años.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Greenpeace reclamó Ley de Bosques "sin trampas" con moratoria completa

Greenpeace reclamó Ley de Bosques "sin trampas" con moratoria completa
20 noviembre 2007

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Greenpeace reclamó que la Ley de Bosques establezca la moratoria a los desmontes

Greenpeace reclamó que la Ley de Bosques establezca la moratoria a los desmontes
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Buenos Aires, Argentina — Greenpeace montó este martes un bosque frente al Congreso Nacional y reclamó a los senadores que en la votación en particular de la ley de bosques prevista para mañana garanticen la moratoria total a los desmontes en todo el país.
Unos veinte activistas de Greenpeace se manifestaron esta mañana protegiendo un bosque montado frente al Congreso Nacional y reclamaron a los senadores que la ley de bosques incluya una moratoria total a los desmontes.

Con un enorme cartel con la leyenda “Ley de Bosques sin trampas”, la organización ecologista denunció las intenciones de algunos senadores de modificar artículos claves de la ley que será tratada mañana artículo por artículo.

“Sabemos que hay intenciones por parte de algunos senadores de desvirtuar la moratoria e instalar una ley contraria al proyecto original que establecía la detención de los desmontes hasta que cada provincia realice el ordenamiento territorial de sus bosques nativos, lo que resulta vital para que la norma sea efectiva”, declaró Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace.

La Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos fue aprobada el miércoles pasado en general y el tratamiento en particular pasó para mañana debido a la fuerte presión ejercida por el lobby sojero de las provincias del norte que intentó hasta última hora desvirtuar la moratoria que detiene los desmontes.

“La moratoria es necesaria para evitar procesos especulativos, como el que está ocurriendo en Salta, donde, este año se solicitaron autorizaciones para desmontar más de 355 mil hectáreas de bosques. Esperamos que los senadores escuchen la voz de más de un millón cuatrocientos mil argentinos que les reclaman que se frenen los desmontes, y que pongan por sobre los intereses empresarios el bien común a la hora de votar la ley”, aseguró Hernán Giardini, Coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace.

La Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Bosques Nativos fue presentada el año pasado en la Cámara de Diputados por el Diputado Miguel Bonasso e impulsada por Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas y contó con el apoyo del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) y la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas en Argentina (ONPIA) y la Asociación Forestal Argentina (AFOA).

La Ley de Bosques establece diez criterios ecológicos y categorías de conservación que apuntan a planificar las actividades forestales, agrícolas y ganaderas evitando la fragmentación y degradación del bosque nativo, y establece como prioritarios cuidar a los bosques que actualmente ocupan y utilizan comunidades indígenas y campesinas.

martes, 25 de diciembre de 2007

Comisión Ballenera Internacional

Comisión Ballenera Internacional

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La Comisión Ballenera Internacional (CBI) fue creada en 1946 por los países firmantes de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas con el propósito de “garantizar la conservación adecuada de las poblaciones de ballenas y, de esta manera, hacer posible el desarrollo ordenado de la industria ballenera”. Su creación fue el resultado de la preocupación de la comunidad internacional ante el grave declive de las poblaciones de ballenas a escala mundial, amenazadas por la presión de las flotas balleneras.
En 1982, la CBI votó a favor del establecimiento en 1986 de una moratoria internacional sobre la caza de ballenas. Tras la entrada en vigor de esta moratoria, tres países desafiaron abiertamente la voluntad de la comunidad internacional de proteger a los grandes cetáceos. En 1987, Japón lanzó su programa de “investigación científica” como respuesta a las presiones para que este país abandonara la caza comercial. En 1993, Noruega sorprendió al mundo al anunciar que reanudaba la caza comercial de ballenas. Y en el año 2003, fue Islandia la que reanudó la actividad anunciando la captura de más de 500 ejemplares, también con fines científicos.

En la reunión de la CBI celebrada en Berlín en 2003, se aprobó la Iniciativa de Berlín. Una iniciativa que se basa en el Fortalecimiento de la Agenda de Conservación de la Comisión Ballenera Internacional. Durante el año 2004, la Comisión empezó el trabajo del Comité de Conservación acordado en Berlín.

Durante este tiempo, los países favorables a la caza de ballenas, liderados por Japón, han hecho todo lo posible para debilitar el trabajo de este comité, orientar su mandato hacia la explotación de las ballenas, o evitar que cuente con los medios y presupuestos adecuados. El trabajo de este Comité es fundamental para tratar de hacer de la CBI un organismo orientado a la conservación de los cetáceos en lugar de a su explotación.

En contrapartida, los países conservacionistas, con la ayuda de diversas organizaciones ambientalistas, realizan esfuerzos para salvar a las ballenas de la extinción y han podido establecer ciertos mecanismos. El de más reciente creación es el Santuario Ballenero Austral (SBA), un área marina que circunda la Antártida y en la cual está prohibida la caza comercial de las ballenas.

La resolución de crear el SBA fue aprobada por una mayoría abrumadora, con el único voto disidente de Japón. Los japoneses dejaron constancia de su objeción, y continúan cazando ballenas dentro del Santuario antártico. La justificación para ello es que no se trata de caza comercial, sino científica. Pero la CBI considera que el programa de "caza científica" japonés "no satisface necesidades críticas de investigación para el manejo de la caza ballenera en el Océano Austral", por cual es innecesario y debe detenerse.

En la reunión anual de la CBI en el año 2006, mediante una votación informal y sin ningún sustento científico, las naciones a favor de la matanza de ballenas aprobaron una resolución que culpa a los cetáceos de acabar con las pesquerías y poner en riesgo la salud alimenticia de las poblaciones costeras. Dicha resolución pone en riesgo el Santuario Ballenero Austral, que ha estado amenazado durante casi dos décadas por la Agencia de Pesquerías de Japón, que en más reciente temporada de cacería decidió unilateralmente matar casi mil ballenas, con permisos "científicos" autoconcedidos.

Para poder revertir la moratoria internacional, las tres cuartas partes de los países miembros de la CBI deben aprobar esta moción. Si Japón continúa con su trabajo político de seducción para que nuevos países se integren a la CBI y voten a favor de la caza de ballenas, la moratoria corre un alto riesgo.

Por todas las razones mencionadas es que Greenpeace ha incrementado su trabajo político y público a nivel internacional y ha decidió nuevamente enviar uno de sus barcos al Santuario Ballenero Austral con 38 tripulantes a bordo dispuestos a interponerse una vez más entre el arpón y la ballena.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Greenpeace y las Ballenas

Greenpeace y las Ballenas

La actuación de Greenpeace ha sido fundamental para frenar la matanza de ballenas. En alta mar, nuestros activistas han interpuesto sus cuerpos, sus gomones y sus barcos entre los arpones de los buques balleneros y las ballenas. También han protestado pacíficamente ante las embajadas y los gobiernos de países balleneros para que suspendan la cacería.

En 1975 Greenpeace empezó esta histórica campaña debido a que las poblaciones de ballenas se habían visto reducidas significativamente debido a la cacería industrial. La mayoría de las especies de grandes ballenas se encontraban cerca de la extinción debido a más de un siglo de cacería. ¡Algunas especies, como la ballena franca y la azul, habían perdido entre el 95 y 97% de su población!
A través de acciones directas en el mar, campañas públicas y trabajo político, Greenpeace ha sido un actor importante para promover que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) decretara en 1986 una moratoria a la caza comercial de ballenas. En aquel entonces Greenpeace esperaba que la industria ballenera desapareciera.

De todas las naciones que cazaban ballenas en 1989, cuando la moratoria entró en vigor, solo Japón, Noruega e Islandia siguieron con esta actividad. Encontraron vacíos legales que les permitieron seguir adelante con esta actividad o abiertamente desafiaron las resoluciones de la CBI para continuar cazando ballenas. Actualmente, estos países promueven el fin de la moratoria lo cual tendría un impacto devastador sobre las poblaciones remanentes de esos cetáceos.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Bosques

De los bosques no solo obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia: alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos más. Los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Por ello, las selvas y demás bosques son posiblemente el patrimonio natural más importante pero también el más amenazado y depredado por la mano del hombre. La tremenda tasa de transformación de nuestros bosques nativos en el norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola (en las mayoría de los casos para el monocultivo de soja transgénica) no tiene precedentes en la historia. De no mediar acciones inmediatas por parte del Estado Nacional y de las provincias involucradas, en poco tiempo más perderemos irremediablemente superficies importantes e irremplazables de nuestro patrimonio natural.

Greenpeace sostiene que el uso de los recursos debe tener un carácter ordenado y sustentable, involucrando participativamente a las comunidades locales. Proteger muestras representativas de cada ecosistema, utilizar responsablemente los recursos naturales y restaurar los bosques y selvas destruidos y degradados, es lo que proponemos y por lo que seguimos trabajando para lograr corregir los usos de la tierra que están afectando las últimas grandes reservas naturales.


Si querés más información sobre los desmontes en nuestro país o denunciar alguno entrá en Paren los Desmontes.
SANCIONARON LA LEY DE BOSQUES: Un millón y medio de argentinos lo hicimos posible