
Greenpeace denuncia la presión de la industria del automóvil sobre los políticos europeos
Siete activistas de la organización han sido arrestados durante un desfile con un coche “primitivo” en Bruselas que mostraba el deseo del sector de mantener un modelo “prehistórico” basado en el interés económico y la contaminación sin límites
26 mayo 2008
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La industria automovilística todavía está atrapada en la dinámica anticuada de construir vehículos cada vez más rápidos y poderosos a costa del clima.
La industria automovilística todavía está atrapada en la dinámica anticuada de construir vehículos cada vez más rápidos y poderosos a costa del clima.
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Bruselas, Bélgica — Activistas de Greenpeace han sido arrestados esta mañana, en Bruselas, cuando conducían un coche al estilo de los Picapiedra desde la sede de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), principal grupo de presión de la industria automovilística europea, hacia el Parlamento Europeo. La policía belga ha confiscado el vehículo y ha trasladado a los activistas a sus dependencias.
Durante esta semana los europarlamentarios se reúnen para discutir la propuesta de legislación que limitará las emisiones de CO2 de los coches. La organización ecologista tenía como objetivo entregar una tabla de piedra en la que figuran los logos de Volkswagen, de BMW y Mercedes seguidos del mensaje "Driving climate change" (“Cambio Climático a toda velocidad”).
Con esta procesión de la "Edad de la Piedra" Greenpeace quiere recordar que la industria automovilística todavía está atrapada en la dinámica anticuada de construir vehículos cada vez más rápidos y poderosos a costa del clima. Este acto también marca hoy el lanzamiento del informe de Greenpeace Internacional : "Cambio Climático a toda velocidad: cómo la industria automovilística está presionando para socavar la legislación de la UE sobre eficiencia en el consumo de combustible".
"La industria automovilística, dirigida por las compañías alemanas, ha manipulado y ha dirigido la Unión Europea durante 17 años hacia sus intereses sin importarle su impacto climático. Nos encontramos en un punto en el que, con este juego sucio, peligra la capacidad de la Unión Europea de cumplir el Protocolo de Kioto" -ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Transporte de Greenpeace.
Este informe explica cómo:
- Los fabricantes alemanes de coches “han ganado la guerra comercial” y ahora marcan las pautas para toda la industria, desautorizando a los fabricantes italianos y franceses
- El Comisario europeo de Empresa e Industria, Günter Verheugen, y la ACEA crearon el Grupo de Alto Nivel CARS 21 para introducir las demandas de la industria en la política de la Unión Europea (UE)
- Su "Planteamiento Integrado" ha permitido a las compañías del sector del automóvil delegar su responsabilidad sobre las emisiones de CO2 en los conductores, la planificación territorial y los gobiernos
- Las grandes compañías de coches han premiado a los políticos que les apoyan con descuentos sobre vehículos y otras ventajas
- La industria automovilística ya ha conseguido retrasar la puesta en marcha de una legislación que limite las emisiones de CO2 de los coches siete años, a pesar de los intentos de la Comisión Europea, y ahora busca una demora de tres años más.
Greenpeace pide que la UE obligue definitivamente a la industria automovilística a rendir cuentas de su impacto sobre el clima y que introduzca un objetivo de obligado cumplimiento para las emisiones medias de las flotas de las diferentes compañías de coches a 120 g de CO2/km para 2012 y a 80 g de CO2/km para 2020. Estos límites deben ir acompañados y respaldados por sanciones significativas y no deben favorecer a las compañías alemanas que producen los coches más pesados.
"El Parlamento Europeo no debe permitir al lobby automovilístico que reduzca al mínimo las primeras medidas de la UE para mejorar la eficiencia en el consumo de combustible de los coches. No se puede permitir que la forma “prehistórica” de pensar de la industria automovilística ponga en riesgo el planeta a cambio de ganancias a corto plazo" -ha añadido Sara Pizzinato.
— Greenpeace
jueves, 29 de mayo de 2008
Greenpeace denuncia la presión de la industria del automóvil sobre los políticos europeos
miércoles, 28 de mayo de 2008
Greenpeace y organizaciones ambientalistas acompañaron el reclamo de la Legislatura al gobierno de Macri por el cumplimiento de la Ley Basura Cero

Greenpeace y organizaciones ambientalistas acompañaron el reclamo de la Legislatura al gobierno de Macri por el cumplimiento de la Ley Basura Cero
Pedido de Informe al Gobierno por Ley Basura Cero
20 mayo 2008
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Greenpeace y organizaciones ambientalistas acompañaron el reclamo de la Legislatura al gobierno de Macri por el cumplimiento de la Ley Basura Cero
Greenpeace y organizaciones ambientalistas acompañaron el reclamo de la Legislatura al gobierno de Macri por el cumplimiento de la Ley Basura Cero
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Buenos Aires, Argentina — Greenpeace, GAIA, Fundación Espacios Verdes y cooperativas de recicladores urbanos, expresaron su apoyo a legisladores porteños que presentaron este martes un Pedido de Informe al gobierno de Mauricio Macri sobre de la demora en la implementación de la Ley Basura Cero.
En conferencia de prensa, cuatro bloques de diputados reclamaron a través de un Pedido de Informe al Ejecutivo, el cumplimiento de la Ley Basura Cero, aprobada hace más de dos años por unanimidad en la Legislatura de la Ciudad. Dicha Ley dispone la separación en origen, el reciclaje y la reducción en la generación de residuos con el objetivo de disminuir en forma progresiva la cantidad de basura que se entierra en los rellenos en el conurbano bonaerense. (1)
Los diputados Sergio Abrevaya (Coalición Cívica), Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires), Pablo Failde (Frente para la Victoria), y Julián D’Angelo (Partido Socialista), firmaron esta semana el Pedido de Informe al Poder Ejecutivo, sobre el estado de situación de la Ley 1854 (Basura Cero) de la Ciudad de Buenos Aires. La ley establece entre sus artículos que el Ejecutivo debe presentar a la Legislatura un informe sobre el avance de la gestión para la minimización de los residuos en la Ciudad, que debería haber sido presentado meses atrás.
La preocupación de los legisladores y las organizaciones sociales obedece a lo que califican como escasa voluntad por parte de los funcionarios del Ministerio de Ambiente y Espacio Público para poner en marcha la Ley Basura Cero, que se refleja en la falta de acciones de promoción y concientización a la ciudadanía sobre el reciclado y el insuficiente control de la separación en origen de los residuos de los grandes generadores.
Juan Carlos Villalonga, director Político de Greenpeace, señaló que la demora en la aplicación de la ley resulta en el desprestigio de la norma y puede dar lugar a la falsa idea de que es la ciudadanía la que no colabora con la separación de sus residuos: “No se puede trasladar la responsabilidad que tiene el Ejecutivo y su inacción hacia los vecinos” y explicó: “acompañamos el pedido de informes porque nos parece que este es el rol adecuado que debe cumplir la legislatura en este caso, más aún cuando la propia Ley le asigna ese rol”.
Actualmente la Ciudad produce aproximadamente 5 mil toneladas diarias de basura que son enterradas en rellenos sanitarios ubicados en la provincia de Buenos Aires, los cuales están llegando al final de su vida útil. Los problemas de contaminación que generan provocan el rechazo a la apertura de nuevos rellenos.
La Ley 1.854 de ‘Basura Cero’, sancionada en noviembre del 2005, fue adoptada como una solución integral y ambientalmente responsable para la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos, ya que establece metas de reducción de residuos enviados a los rellenos: el 30 por ciento para 2010 y 50 por ciento para 2012, tomando como base lo enterrado en 2004 (2).
“Debido a la inacción gubernamental vamos camino a no poder cumplir con los objetivos de la Ley y se está agravando el problema de los residuos en la Ciudad y en Provincia de Buenos Aires. Los rellenos en uso están colapsados y la Ciudad sigue sin dar respuesta al reclamo de los recuperadores informales para mejorar las condiciones en que realizan hoy la única actividad seria de recuperación y reciclado en Buenos Aires”, expresó Villalonga.
Notas
(1) El proyecto de Pedido de Informe se puede ver haciendo click aquí.
(2) El art. 6º de la Ley Basura Cero, establece un cronograma de de reducción progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos. Las metas a cumplir serán de un 30% para el 2010, de un 50% para el 2012 y un 75% para el 2017, tomando como base los niveles enviados al CEAMSE durante el año 2004. Se prohíbe para el año 2020 la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables.
— Greenpeace Argentina
martes, 20 de mayo de 2008
Greenpeace destapa una trama de contrabando de carne de ballena

Greenpeace destapa una trama de contrabando de carne de ballena
Una investigación de cuatro meses destapa un amplio fraude en el que tripulantes de la flota ballenera sacaban del barco ilegalmente piezas de carne de ballena
15 mayo 2008
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Ballenas nadando cerca del barco Esperanza de Greenpeace en la Antártida.
Ballenas nadando cerca del barco Esperanza de Greenpeace en la Antártida.
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Tokio, Japón — Activistas de Greenpeace han mostrado esta mañana en Tokio una caja de carne de ballena obtenida de forma ilícita por un tripulante del Nisshin Maru, el buque factoría de la flota japonesa, tras su campaña de caza de ballenas en aguas del Santuario Antártico. Justo después, los activistas la llevaron ante la oficina del Fiscal General en Tokio como prueba de la corrupción existente en el programa de “caza científica” de ballenas apoyada por el Gobierno japonés.
En una investigación que se extendió por cuatro meses, Greenpeace obtuvo pruebas de un amplio fraude en el que estaban implicados tripulantes del Nisshin Maru, que se llevan las mejores piezas de carne de ballena procedente del llamado programa de “caza científica” de ballenas, sacándolas del barco camufladas entre su equipaje personal, para posteriormente comerciar ilegalmente con ella.
Cuando el Nisshin Maru llegó a Japón el 15 de abril de 2008 procedente de aguas antárticas, y gracias a la información proporcionada por empleados de Kyodo Senpaku, la compañía que gestiona la flota ballenera japonesa, Greenpeace pudo documentar la descarga de contrabando de carne de ballena desde el barco a un camión especial. La operación tuvo lugar a la vista de los oficiales de Kyodo Senpaku y de la tripulación. La mercancía fue documentada por activistas de Greenpeace desde que dejó el barco hasta su llegada a un almacén en Tokio.
Greenpeace interceptó una de las cajas enviadas a una dirección privada, donde puedo verificar su contenido y comprobar el fraude. La nota de la mercancía afirmaba que la caja contenía “cartón” pero en realidad en su interior había 23,5 kg de carne de ballena salada de la mejor calidad, valorada en 2.000 euros. Un informante declaró a Greenpeace que decenas de tripulantes sacaron hasta 20 cajas como éstas cada uno. Investigaciones posteriores en locales y restaurantes en diferentes lugares de Japón confirmaron que se encontraban a la espera de la llegada de carne de ballena procedente de la caza de este año, pese al hecho de que la Agencia Pesquera de Japón y el Instituto de Investigación de Cetáceos no liberará la carne para su venta hasta finales de junio de 2008.
Los informantes a los que ha tenido acceso Greenpeace afirman que la tripulación más veterana del Nisshin Maru y los oficiales de Kyodo Senpaku, hacen la vista gorda ante este fraude y han permitido que continúe durante décadas. Una fuente vinculada a Kyodo Senpaku ha asegurado a Greenpeace que oficiales del Instituto de Investigación de Cetáceos (ICR) que se encontraban a bordo del Nisshin Maru también conocían el escándalo y no hicieron nada para evitarlo.
“La información que hemos recopilado indica que la escala del escándalo es tan grande, que sería imposible que la compañía que gestiona esta flota, Kyodo Senpaku, y el ICR no supieran nada”, ha afirmado Junichi Sato, coordinador de la campaña de ballenas de Greenpeace Japón.
Greenpeace demanda una investigación en profundidad para evaluar el nivel de corrupción en el programa de caza de ballenas. Además, Greenpeace pide al Gobierno japonés que se ponga fin a las ayudas públicas a este programa y que la licencia con la que cuenta la compañía que la lleva a cabo sea retirada.
El actual programa de caza científica de ballenas apoyado por el Gobierno japonés en el Santuario Ballenero Antártico ha estado rodeado de controversia desde su comienzo y ha venido afectando negativamente a la imagen internacional de Japón. Este escándalo plantea la cuestión de quién se beneficia de un programa que no tiene utilidad científica y no es sostenible tampoco desde el punto de vista comercial.
“El programa de caza de ballenas en la Antártida está financiado con dinero de los contribuyentes japoneses y éstos tienen derecho a saber quién se está beneficiando”, comentó Sato. “Ya es hora de que este programa de caza de ballenas finalice y todo ese dinero público sea empleado en fines más beneficiosos para la conservación de los mares”.
Nota:
Dossier de esta investigación está disponible en inglés y japonés
— Greenpeace
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martes, 13 de mayo de 2008
Las autoridades brasileras detuvieron un buque con madera amazónica talada ilegalmente

Las autoridades brasileras detuvieron un buque con madera amazónica talada ilegalmente
15 abril 2008
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BSLE Express in Santarém port in April 2008 after being arrested for carrying Amazon illegal timber to Europe.
El buque BSLE Express en el puerto de Santarém, luego de ser detenido por transportar a Europa madera talada ilegalmente en el Amazonas.
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Buenos Aires, Argentina — La Agencia Ambiental Brasilera parece haber despertado finalmente al problema de la tala ilegal de madera amazónica que sale de sus costas
La semana pasada, inspectores de IBAMA (la agencia responsable de regular la industria maderera) realizaron de improvisto un control a barcos cargueros de madera en el Puerto brasilero de Santarem.
Erróneamente, los aduaneros habían dado luz verde y el buque se estaba preparando para partir. Esto ocurrió antes de que los oficiales de IBAMA descubrieran que los documentos del carguero BSLE Express contenían información falsa de las especies que llevaban a bordo. Esta es una de las maneras a través de la cuales las compañías madereras tratan de “legalizar” la madera que fue ilegalmente talada o procesada.
Las empresas involucradas fueron castigadas con multas superiores a 100.000 euros. Es la primera vez en dos años que las autoridades brasileras toman este tipo de medidas, las que fueron llevadas a cabo después del reciente bloqueo realizado por Greenpeace en el puerto francés de Caen.
Hace unas semanas atrás nuestros activistas bloquearon la salida del buque carguero Gallina III. El carguero llevaba madera proveniente de compañías involucradas en operaciones ilegales en la Amazonia, para ser vendida en Europa.
Aunque Europa importa una enorme cantidad de madera de la Amazonia, los barcos no son inspeccionados, aún cuando son de compañías involucradas en actividades ilegales. Queremos que esto se sepa. La Unión Europea (UE) proclama constantemente que es líder mundial en la lucha contra el cambio climático, mientras incentiva la deforestación en la Amazonia al permitir que la madera talada ilegalmente sea vendida en Europa.
Esta ironía no fue ignorada por el gobierno francés, que presentó una declaración pidiéndole a la Comisión Europea que ajuste la ley de manera tal que toda la madera vendida en Europa provenga de fuentes legales y un buen manejo de los bosques. El Ministro de Ambiente francés, Jean-Louis Borloo incluso se puso en contacto con su par brasilero para resolver que más se podría hacer para terminar con este problema.
¿Por qué está tan preocupado el gobierno francés? Porque sabe que si frenamos la deforestación en regiones como la Amazonia, al menos tendremos una pequeña esperanza de prevenir los peores efectos del cambio climático. La deforestación tropical es responsable de cerca de un quinto de las emisiones de gases de efecto invernadero globales – más que el sector de transporte en el mundo entero.
Gracias a las empresas que están destruyendo y quemando la selva tropical para lograr un beneficio rápido, el índice de deforestación y los gases de efecto invernadero resultantes están creciendo. Brasil es ahora el cuarto emisor de gases de efecto invernadero, después de Estados Unidos, China e Indonesia.
Las compañías que operan ilegalmente son responsables de gran parte de la devastación. El reporte de Greenpeace “Un futuro para los bosques” estima que más del 80% de la madera de la selva tropical el Amazonas es talada ilegalmente. Y no es sólo el impacto ambiental de estas empresas lo que preocupa. La tala ilegal alienta el robo de tierras por parte de granjeros y especuladores, la corrupción en materia de combustibles y la violencia.
Es por esto que necesitamos ver más acciones de IBAMA y la UE para ajustar los controles a los impuestos madereros. La perspectiva de una estricta regulación es prometedora. En respuesta al bloqueo de Greenpeace en Caen, el Presidente Sarkozy dijo que verá que puede hacerse cuando Francia asuma la presidencia de la UE este verano.
— Greenpeace
jueves, 8 de mayo de 2008
Greenpeace: el biodiesel que se consume en Alemania destruye los bosques de ArgentinaGreenpeace: el biodiesel que se consume en Alemania destruye los

Greenpeace: el biodiesel que se consume en Alemania destruye los bosques de Argentina
02 mayo 2008
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Activistas de Greenpeace denuncian que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país.
Activistas de Greenpeace denuncian que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país.
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Buenos Aires, Argentina — En una demostración con autos alemanes, la organización ambientalista denunció que la producción argentina de biodiesel de soja destinada al mercado internacional, produce mucho más daño al ambiente que lo estimado. Semanas atrás, Greenpeace Alemania había denunciado que el consumo de biodiesel en ese país fomenta la deforestación en países como Argentina.
Con una camioneta alemana marca “Porsche” y otra “Mercedes Benz” caracterizadas como “auto-topadoras”, activistas de Greenpeace denunciaron frente a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país. La SAGPyA viene promoviendo la producción de biocombustiles en nuestro país con el objetivo de abastecer al mercado mundial.
Según datos de la organización ambientalista, para proveer materia prima para las plantas de biodiesel existentes y proyectadas en nuestro país, se necesitan más de 9 millones de hectáreas de este cultivo. La producción a gran escala generará una nueva presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales.
En los últimos 9 años más de 2 millones de hectáreas de bosques han desaparecido en manos de las actividades agropecuarias, motorizadas especialmente por el cultivo de soja. “La situación de los bosques en Argentina es alarmante” expresó Hernán Giardini, Coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace. “En nuestro país no podemos perder ni una hectárea más de bosques nativos”.
La reglamentación europea estipula un corte de los combustibles fósiles con un 5,5 por ciento de biocombustibles para el 2010 y del 17 por ciento para el 2020. Alemania es uno de los principales destinos de las exportaciones de las plantas de biodiesel que funcionan hoy en Argentina.
“La meta que se propuso Europa tiene una particular importancia para nuestra región ya que estos objetivos exceden por mucho la capacidad de producción de aquellos, lo que hace que países como Argentina se conviertan en proveedores de biodiesel dentro del mercado internacional” sostuvo María Eugenia Testa, de la Unidad Política de Greenpeace. “Por otro lado nuestro país fomenta su producción sin ninguna política que aborde los impactos ambientales y sociales que genera”
Durante las últimas semanas se ha sumado otro gran cuestionamiento a la producción y consumo de biocombustibles, el impacto de estos en la suba de los precios de los alimentos, lo que ya afecta a millones de personas en el mundo, especialmente de los sectores más vulnerables.
“Pese a las advertencias de organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial, y de numerosas organizaciones ambientalistas, los gobiernos siguen promoviendo la producción y el consumo de biocombustibles” agregó la ambientalista. “Los cultivos de maíz o la soja para la producción de biocombustibles compiten directamente con los alimentos, provocando su escasez y el aumento de precios”.
Semanas atrás Greenpeace Alemania había comprobado que el biodiesel añadido al diesel que se comercializa en aquel país proviene en un 20 por ciento de aceite de soja. Durante 2007 se exportaron alrededor de 300 mil (1) toneladas de biodiesel desde Argentina (con sólo dos plantas en funcionamiento), de las cuales el 25 por ciento tuvieron como destino el bloque comunitario, donde el principal comprador es Alemania. Para este año se calcula que las exportaciones argentinas cuadriplicarán esta cifra
Según Greenpeace Alemania, cada porcentaje adicional en el corte de biodiesel en Alemania significa más de 700.000 hectáreas de plantaciones de soja extra por año. Si se quiere llegar al corte del 17 por ciento, Alemania necesitaría importar cerca de 4.900 millones de litros de biodiesel de soja, lo que significa más de 10 millones de hectáreas de ese cultivo, una superficie similar a la provincia de Santa Fe.
En nuestro país, la Ley 26.093 de Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles, establece la obligatoriedad de la mezcla de 5 por ciento de biodiesel y bioetanol para todos los combustibles comercializados domésticamente a partir del 2010.
“Esta meta solo debiera cumplirse aplicando estrictos criterios de sustentabilidad, seleccionando los cultivos con mejor balance energético y el mejor balance de gases de efecto invernadero. De otra forma la solución sería peor que el problema”, afirmó Testa.
Para Greenpeace la producción de estos combustibles no puede significar la destrucción de bosques nativos ni debe poner en peligro la soberanía alimentaria. Por otro lado, la organización ambientalista exige el establecimiento de un estándar de calidad que obligue a que en el análisis de ciclo de vida de los biocombustibles se genere una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de al menos un 60 por ciento comparados con el combustible que reemplazan.
— Greenpeace Argentina
sábado, 3 de mayo de 2008
Organizaciones ambientalistas celebran la publicación en la Argentina del primer libro impreso bajo certificación FSC.

Organizaciones ambientalistas celebran la publicación en la Argentina del primer libro impreso bajo certificación FSC.
02 mayo 2008
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"Perdonen mi optimismo", el primer libro publicado en Argentina con certificación FSC.
"Perdonen mi optimismo", el primer libro publicado en Argentina con certificación FSC.
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Buenos Aires, Argentina — Greenpeace y la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) celebran la publicación del primer libro impreso en la Argentina, bajo la exigente certificación ambiental internacional FSC, que será presentado hoy en la 34ª Feria del Libro de Buenos Aires.
“Perdonen mi optimismo” es el título del libro editado por Grupo Planeta. Sus autores son Juan Carr, fundador de Red Solidaria y la periodista Yanina Kinigsberg.
Este es el primer libro realizado en una imprenta nacional, según los estándares del Forest Stewardship Council, (FSC, la sigla en inglés) (1), el único sello de certificación internacional que garantiza que los productos forestales - como el papel- provienen de bosques que han sido manejados de manera responsable y bajo fuertes criterios ambientales, sociales y económicos.
“El sello del FSC es importante porque nos permite identificar productos que provienen de bosques que tienen un manejo responsable. Esto significa que cumplen con un estándar que incluye requerimientos sociales, ambientales y económicos. La Fundación Vida Silvestre Argentina, desde hace varios años, apoya y promueve el uso del FSC. Por eso el año pasado publicó su revista (2), la primera en la Argentina, con papel y proceso de impresión certificado por FSC”, explicó Fernanda Alcobé, Responsable del programa de Bosques de la Fundación Vida Silvestre Argentina.
“Estas iniciativas demuestran que la conservación de nuestro patrimonio cultural y natural pueden ir de la mano. Greenpeace felicita a los autores y a la editorial por cumplir con su parte para proteger nuestros recursos naturales y esperamos que en el futuro cada vez más libros se impriman en papel FSC”(3), expresó Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina.
“Como autores quisimos que este libro tuviera una coherencia entre lo que se dice con palabras y el soporte. En los dos casos se trata de contribuir a la construcción de un mundo mejor”, argumentó Juan Carr, en relación con la petición que realizaron a la editorial para que el libro fuera impreso en papel que no destruye los bosques.
“Para nosotros como editorial es un orgullo poder dar esta buena noticia. Fue un desafío lograr el primer libro impreso en el país con papel que cuida el medio ambiente. Consideramos que todos tenemos una responsabilidad en la conservación de los bosques, y de esta manera, a la vez, mantenemos la calidad de nuestros libros”, declaró Ignacio Iraola, director editorial de Grupo Planeta Argentina.
En el mundo, más de 70 editoriales en Canadá y Europa se han sumado a la iniciativa de Greenpeace “Libros amigos de los bosques”. Entre las editoriales más destacadas se encuentran Random House de Inglaterra, Canadá y Alemania. El premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago; la creadora de Harry Potter, J.K. Rowling (Inglaterra); Isabel Allende (Chile/EE.UU.), Margaret Atwood (Canadá) y Günter Grass (Alemania) son algunos de los autores que se han sumado a esta iniciativa.
El FSC busca modificar las prácticas de manejo forestal en todo el mundo. En los últimos diez años, 50 millones de hectáreas de bosques, en más de 60 países, han sido certificadas de acuerdo a los estándares de este sello, y miles de productos se producen usando madera certificada FSC. Los miembros del FSC incluyen un amplio rango de grupos sociales, comunitarios e indígenas; así como corporaciones responsables, agencias de desarrollo y organizaciones públicas y grupos ambientalistas.
La certificación de FSC se concede a las plantaciones que atienden criterios de conservación de la biodiversidad, el uso apropiado de la tierra, los derechos del trabajador y cumplen con leyes y tratados internacionales. Por su parte, Rainforest Alliance / SmartWood –responsables del sello en este libro- es el principal el principal certificador mundial de bosques bajo el FSC, con 40.7 millones de hectáreas certificadas en 58 países.
* Si querés información más detallada sobre las características de los procesos de producción bajo normas FSC hace click acá.
— Greenpeace Argentina
(1) El Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council) o FSC, por sus siglas en inglés, es una organización internacional sin fines de lucro que por más de una década ha promovido el manejo forestal responsable ambientalmente apropiado, socialmente benéfico y económicamente viable de los bosques del mundo. El FSC ha desarrollado estándares internacionales y nacionales y un sistema de certificación para identificar y etiquetar productos provenientes de bosques bien manejados. También acredita y supervisa a las entidades certificadoras, encargadas de controlar el uso de los estándares; proporciona capacitación y promueve el uso de los productos que llevan el logotipo del FSC.
(2) La revista de la Fundación Vida Silvestre es impresa en GARTENGROUP SRL.
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